Aquí una síntesis y algunos comentarios personales a las ideas centrales del artículo La aldea global: un lugar de inclusión o de privilegio, de Cortez, et al., publicado en mayo del 2022.
Los autores retoman el concepto de aldea global del filósofo canadiense Marshall McLuhan, quien dedicó mucha de su energía al estudio de la comunicación humana y que alguna de sus conclusiones fuer que la sociedad se ha convertido en una sociedad audio-táctil tribalizada a escala planetaria o global. Los autores diferencian al ciudadano global del aldeano global, consideran que el ciudadano global o ciudadano del mundo es un concepto mucho más optimista que alude al hombre/ mujer instruida, abierta, que ha viajado por el mundo y el aldeano global o del muno es este hombre/mujer que no lo asemejamos precisamente a alguien abierto, ni instruido, y que de hecho tiene su acepción peyorativa de ser rudo, tosco e ignorante.
Los autores señalan con tono sarcástico que el habitante de esta aldea global tendría la capacidad económica, tecnológica y temporal de consumir y apropiarse de la vasta cultura global. En este enfoque, resulta clave el uso masivo e interactivo de la tecnología, el cual pondría al alcance del consumo de los ciudadanos globales ciertos modelos estéticos que las expresiones artísticas populares habrían asimilado progresiva y vertiginosamente (Cortez, et al 2022). Sin embargo, el muno global moderno, también padece la característica de una profunda y creciente desigualdad económica, el 91,5% de la riqueza es detentado por el 20% de los países más ricos (Ramos, 2020 en Cortéz, et al. 2022). No sería razonable olvidar que las opciones dependen del poder económico, quien tendrá más opciones para elegir qué productos y servicios consumir será quien más recursos tenga. De modo que sí, hay muchas más opciones para consumir (productos, servicios o cultura) para quien pueda pagar el acceso a estas opciones. Si bien hay una gran variedad de plataformas de streaming con series y películas de varios países, no todo mundo puede pagar la suscripción a todas; o si bien, ahora hay muchas marcas de productos disponibles en nuestro país, no todo-mundo tiene acceso a las tiendas donde se ofrecen. Esta opción de libertad para elegir también es una libertad del privilegio y la exclusividad.
McLuhan presentó la evolución de la comunicación como la principal causante de la aldea global con todas sus consecuencias. Una de ellas es la brecha digital que se ha creado entre quienes tienen acceso a las nuevas tecnologías, dominan su uso y se sirven de ellas; de quienes no, como algunas generaciones no digitalizadas (como la generación de baby boomers), o algunos sectores de la población en condición de pobreza y exclusión como los pueblos indígenas, que generan una fuerza más de exclusión para quienes ya se ven excluidos. El acceso cotidiano y el provecho que puede sacarse de estos medios de comunicación no ha terminado de ser ruta de inclusión, sino una ruta en donde los más aventajados en el camino del desarrollo podrán ir más rápido, y los menos aventajados en el camino del desarrollo menos podrán dar pasos adelante en términos de desarrollo, a pesar de que las nuevas tecnologías “están ahí para todos”.
Desde el punto de vista ético y moral, los autores consideran que el ciudadano del mundo o la aldea global debería ser consciente de su responsabilidad o compromiso por la condición humana, el ambiente y el cuidado del planeta. Ya no conoceremos solo nuestra realidad local sino que podremos conocer las realidades locales de todas partes del mundo, conocer una realidad global. De aquí la perspectiva de think global, act local (en castellano: piensa globalmente, actúa localmente), este pensamiento es estereotípicamente moderno. La interrelación entre lo local y lo global es un saber asumido por el ciudadano de la aldea global.
Se dice que hay un reorganización de la sociedad global porque las nuevas tecnologías han permitido facilitar en diversos sentidos los intercambios comerciales y de difusión cultural. Ya no existimos dependiendo de nuestra posición geográfica, ahora también nos ubicamos electrónicamente o digitalmente como parte de uno u otro grupo desde nuestra existencia digital: los sitios web que visitamos, los productos y servicios que consumimos nos segmentan de muchísimas formas y forman parte de nuestras identidades modernas. Como siempre ha sucedido, los cambios que surgen de los modelos del comercio alteran o dan forma a la vida de las sociedades, la vida cotidiana ha cambiado gracias a la forma en que las nuevas tecnologías nos permiten vivir: estudiar, disfrutar de las artes, crear y comerciar productos y servicios que facilitan la vida cotidiana, todo esto da forma a nuestros días modernos.
La globalización plantea que la noción de espacio tiempo se ha roto, con las TICs ahora podemos –a veces pienso que hay un imperativo implícito en esto– participar de todo lo que sucede en el mundo: ahora más que nunca somos testigos y participantes de todo lo que sucede. A través de los medio podemos ver el conflicto bélico entre Palestina e Israel en Gaza, además participamos desde las redes sociales generando y compartiendo material a favor y en contra de unos u otros, promoviendo o condenando el consumo de productos de empresas que apoyan a uno u otro bando, rondando dinero o en especie desde nuestros hogares o trabajos. Esto era impensable en un mundo pre-globalizado.
Se dice que vivimos en una sociedad líquida. Fue el sociólogo y filósofo polaco- británico, Zygmunt Bauman, quien tomara el concepto de liquidez para concebir el mundo moderno. Desarrolla en su obra cómo la realidad moderna ha dejado de ser sólida y ha pasado a ser líquida, es decir, que ha adoptado las características de los líquidos, en resumen: los fluidos se desplazan con facilidad. En lenguaje simple, todas estas características de los fluidos implican que los líquidos, a diferencia de los sólidos, no conservan fácilmente su forma. Los fluidos, por así decirlo, no se fijan al espacio ni se atan al tiempo.[...] ...los fluidos no conservan una forma durante mucho tiempo y están constantemente dispuestos (y proclives) a cambiarla. (Bauman, 2000). Una sociedad líquida tendrá, por lo tanto, estas características y propiedades de los fluidos: una forma permanentemente cambiante, difícil de definir o capturar, los enlaces entre sus partes menos fuertes o arraigadas entre sí, independencia del tiempo y el espacio, y que al contacto con los sólidos los transforman. A nivel social, así como las fronteras geopolíticas se disuelven en la liquidez moderna, también se disuelven las nociones de “nosotros” y “ellos”, los nacionalismos y patriotismos como lo concebíamos entran encrisis, ya no dependen de la geografía y de su tiempo. Quizá es que podemos saber de grupos nazis o neo-nazis en México, suceso extraordinario en otro tiempo.
Referencias:
Cortez Clavijo, P. E., Orrala Soriano, L. A., González Santos, M. M., & Guarnizo Delgado, J. B. (2022). La aldea global: un lugar de inclusión o de privilegio. RECIAMUC, 6(2), 29-38. https://doi.org/10.26820/reciamuc/6.(2).mayo.2022.29-38
Bauman, Zygmunt. Modernidad líquida. México: Fondo de Cultura Económica, 2003.
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| Título: No vive Fotografía de Ricardo Robles Avalos |

Saludos Mtro. Roberto, conocido con usted en que las generaciones tienen una percepción variable de las TICs, por lo tanto, es importante profundizar en el estudio del avance tecnológico y el perfil psicológico de las generaciones en la asimilación del uso y de los nuevos avances, además de reflexionar cómo están modificando nuestras formas de relacionarse. Gracias por compartir, saludos y éxito en este cierre de módulo
ResponderEliminarHola es un placer leer su información, comparto definitivamente la idea de adaptarnos a las nuevas tecnologías y adaptarlas a nuestro esquema de trabajo con responsabilidad.
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